Me pongo a escribir esto en la noche- algo común en mí, pues extrañamente la oscuridad me incita unas ganas terribles de escribir-son la 01:43 de la vispera del Peru-Ghana. Sí, de ese partido que vamos a jugar con esos africanos de anatomía veinteañera. La verdad no sé si el plantel de don Juan José Oré tendrá la desdicha de visitar este desprestigiado blog, pero apelando a mi suerte y al destino, tan sorprendente e inesperado, me propongo a extenderles esta carta de agradecimiento de este humilde hincha, lector de diario "El Bocón" y poco acostumbrado visualizar portadas de triunfos a hoja completa.Lima 31 de agosto de 2007
Queridos "Jotitas"
De mi consideración:
Extiendo la presente con el gozoso motivo de expresarles mi gratitud y regocijo por las sorprendentes ,y tan poco acostumbradas en nuestro país, victorias que nos hacen vivir. Las cuales singularmente han influído en mi vida diaria, circunstancias que a continuación me presto a detallar:
Primero: Antes del 18 d agosto de 2007 -día de la inauguración del Mundial de Corea-nunca pude acertar una sola vez en mi vida una apuesta a favor de la blanquirroja, mi temor era inmenso de marcar en los clásicos "¿Quién cree que ganará el partido?" el nombre de nuestro bien amado y querido país, mi mala suerte era tal que hasta los partidos que nuestra selección tenía más fáciles los perdía inesperadamente. Razones y motivos suficientes para sentirme culpable por poseer una mala suerte tan aberrante, y antiopatriota, por cierto.
Segundo: Parte de este agradecimiento va también para el bien "querido" presidente de la FIFA, Joseph Blatter -¿amante de la altura cusqueña, no?- el cual propició la elección de Corea del Sur como sede de esta justa mundialista. ¿El porqué?, los partidos de los "Jotitas" ayudaron a combatir mi flojera extrema y casi inhumana, nunca más llegar tarde a la universidad, nunca más los regaños de mi mamá por dormir tanto. El despertarse a la mañana para ver los triunfos suyos, bien vale la pena.
Tercero: Se acabaron las cábalas. Por cierto, ya habré contabilizado mil posiciones en el sillón, cruzamientos de dedos, el resistir los deseos de ir al baño, el volumen en un número específico o el observar los partidos en determinado televisor. A la hora de la hora, eso no juega. Y ustedes, Jotitas, acabaron con las cábalas. Mis dedos y mi familia preocupada por mis extraños rituales cabalísticos se lo agradeceran de sobremanera.
Cuarto: Mi madre, poco acostumbrada a ver fútbol- y perteneciente a la gran legión de mujeres peruanas que luego de una derrota peruana dicen cosas como "pero si pierden tanto ya no deberían participar"- empezase a aficionarse al mismo y , por ende, los triunfos de Perú minoricen su histeria matinal. Mis oidos se lo agradecen...y mucho.
Quinto: Mis primos menores me empiezan a preguntar- obviamente, muy inocentes los pequeñines- si Perú será campeón mundial. Lo natural sería que sólo sonriera como lo hizo mi padre aquella vez cuando niño, le hice la misma pregunta hace 7 años. Sin embargo, ustedes me hacen decirles un esperanzador "Sí se puede".
Sexto: Cuando llego a la facultad los rostros son distintos. Ya no veo más los viejos rostros de derrota que me tenían acostumbrados los compañeros de colegio los días posteriores a las caídas peruanas. Gracias por ver ahora a la gente preguntarse con una sonrisa enorme: "Oye, ¿viste el partido de Perú?".
Tal vez hayan más cosas de las cuales agradecerles, pero en esta austera "carta" quise plasmar hechos lejanos a los "el haber llegado tan lejos ya es suficiente para agredecerles". Yo sé que ustedes pueden lograr el pico máximo del éxito, no sólo para que sean recordados en especiales tipo "los años gloriosos del fútbol peruano". Sino, para que a las generaciones venideras el triunfo se les haga costumbre nacional.
Su anónimo pero incondicional hincha
Bruno Ortiz Jaime
