
El pelo incontrolable sin Pantene ni gorrita al rescate, los ojos pequeños y a la deriva, la nariz aguileña y la boca inefable. La ropa deportiva y las zapatillas bajas; la mirada clavada en el suelo y el eterno estado de alerta. El paso estándar y los movimientos torpes. La correa de costado, los brazos sin gimnasio y la barriga mochilera. Los pantalones con bastita y las medias blancas Nike que no son Nike. Ese soy yo.

0 comentarios:
Publicar un comentario